No quiero casarme con vos
ni que te cases conmigo
solo quiero sentirte así de cerca
y que me beses la espalda
así como tantas veces
me lo has ofrecido
Prometo no enamorarme
ni permitir que te enamores de mi
voy a ser dura, difícil, esquiva.
no voy a contestarte cuando me llames
y yo tampoco voy a hacer llamadas
No quiero que me des regalos
ni que celebremos juntos el 14 de febrero
mucho menos pasar las navidades
aburriéndonos juntos tomando vino
para olvidar que nos aburrimos
Solo quiero silencio, miradas,
olores, sensaciones.
sábado, 12 de febrero de 2011
sábado, 22 de enero de 2011
A veces no me acuerdo de tu besos
A veces no me acuerdo ni de tus ojos ni tu nombre.
Solo el piso mojado, la neblina que podía cortarse con una tijera, los dos vasos vacíos en el suelo, las dos colillas de cigarro. Recuerdo los pinos arriba, las gradas abajo, la fiesta sonando a lo lejos, la soledad de ese parque o lo que fuera.
Tus manos eran blancas, la noche era gris-azul. Mis ganas eran verdes, las tuyas rojas. Tu camisa blanca de lino, mi blusa negra-plata. Mis ojos claros, los tuyos también. El silencio negro. El pasado azul. El pasado que tratamos de recuperar en unos cuantos minutos. Minutos amarillos, naranja, rojos. Tus palabras. Tus palabras.
Tus manos tratando de ser más atrevidas, todo el peso de tu cuerpo tratando de domesticar el mío. El olor de tu cuello.
"Qué rico olés".
Tu respiración entrecortada sobre mi cuello. Tu pregunta. El silencio.
Me acuerdo de todo y nada.
A veces no me acuerdo de tus besos.
Solo el piso mojado, la neblina que podía cortarse con una tijera, los dos vasos vacíos en el suelo, las dos colillas de cigarro. Recuerdo los pinos arriba, las gradas abajo, la fiesta sonando a lo lejos, la soledad de ese parque o lo que fuera.
Tus manos eran blancas, la noche era gris-azul. Mis ganas eran verdes, las tuyas rojas. Tu camisa blanca de lino, mi blusa negra-plata. Mis ojos claros, los tuyos también. El silencio negro. El pasado azul. El pasado que tratamos de recuperar en unos cuantos minutos. Minutos amarillos, naranja, rojos. Tus palabras. Tus palabras.
Tus manos tratando de ser más atrevidas, todo el peso de tu cuerpo tratando de domesticar el mío. El olor de tu cuello.
"Qué rico olés".
Tu respiración entrecortada sobre mi cuello. Tu pregunta. El silencio.
Me acuerdo de todo y nada.
A veces no me acuerdo de tus besos.
lunes, 17 de enero de 2011
A esta hora pienso en vos
"Podría ser tu amiga toda la vida", te dije. Me dije, tratando de creerlo. Tratando de convencerme que me puedo sentar todas las noches a fumarme un cigarro con vos y que no pase nada. Sonreír y hablar trivialidades. Mirarte como quien no quiere. Hacerte una broma tonta cada vez que surja la oportunidad.
"Podría ser tu amiga toda la vida, pero vos no te dejás", te dije.
Podría decirtélo una y otra vez para que parezca verdad. Pero no. No podría. Me hace demasiado feliz estar con vos. Me llenan demasiado esos quince minutos de tu vida que sueño eternos.
"Podría ser tu amiga toda la vida, pero vos no te dejás", te dije.
Podría decirtélo una y otra vez para que parezca verdad. Pero no. No podría. Me hace demasiado feliz estar con vos. Me llenan demasiado esos quince minutos de tu vida que sueño eternos.
sábado, 15 de enero de 2011
Quisiera sentarme para siempre con vos en un patio a fumarme un cigarro...
Te podría mirar para siempre a los ojos y sonreír por dentro y por fuera. Podría ser de noche para siempre y podrían haber miles de personas alrededor, pero nadie importaría, sería como la típica escena cursi de película: todos estarían congelados; porque estás vos y tu sonrisa y tus palabras y tu miedo de enamorarte perdidamente de mí. No hablaríamos de cosas irrelevantes como el viento, el clima, la luna o las nubes; hablaríamos del dolor de tu pecho, de esa metáfora absurda, hablaríamos de tu corazón y yo te diría que te duele de tanto resistirte a quererme. Me reiría. Y vos también.
Quisiera sentarme para siempre con vos en un patio a fumarme dos cigarros. Te dejaría mirarme para siempre así, con esa mirada que conozco de años, esa mirada que adivino, analizo, descifro. Te dejaría mirarme de perfil mientras fumo. Te dejaría ver mis labios mientras el humo sale despacio, impertinente, calculado. Podría sentarme con vos toda la vida en ese patio a hablar vanalidades.
Pero después. Después de los cigarros, haría un conjuro para desaparecer a toda la gente y me besarías la espalda como siempre has prometido, nos besaríamos los labios sentados en la fuente, luego haríamos lo apropiado en esos casos y yo vería la luna y las estrellas y vos dirías a mi oído "así es precisamente como me lo había imaginado".
Quisiera sentarme para siempre con vos en un patio a fumarme dos cigarros. Te dejaría mirarme para siempre así, con esa mirada que conozco de años, esa mirada que adivino, analizo, descifro. Te dejaría mirarme de perfil mientras fumo. Te dejaría ver mis labios mientras el humo sale despacio, impertinente, calculado. Podría sentarme con vos toda la vida en ese patio a hablar vanalidades.
Pero después. Después de los cigarros, haría un conjuro para desaparecer a toda la gente y me besarías la espalda como siempre has prometido, nos besaríamos los labios sentados en la fuente, luego haríamos lo apropiado en esos casos y yo vería la luna y las estrellas y vos dirías a mi oído "así es precisamente como me lo había imaginado".
sábado, 25 de diciembre de 2010
Podría enseñarte a bailar...
No tendría que darte unas cuantas lecciones en cada fiesta de Navidad que tengamos. No tendrías que tocar mis manos, mirarme así, sonreír así. No tendríamos que despedirnos al final de cada fiesta deseando que esa canción durara más de 4 minutos. No tendrías que decirme adiós desde el otro lado del salón mientras agarro mi cartera, mi celular, mi suéter.
Los Kisses, los Hersey's y todos los demás chocolates que intercambiamos en el tonto juego del amigo secreto, no me los comería sola en mi cuarto viendo tele. Nos los comeríamos juntos y engordaríamos todas esta libras juntos. Bromearíamos con lo de los Kisses, nos daríamos besos, no sentirías vergüenza que te los haya dado, no los esconderías en la gaveta del escritorio. Sería una excusa más.
En Navidad nos daríamos regalos como toda la gente. Vos me darías un perfume. Yo te mentiría "qué rico huele", pero lo odiaría por dulzón. Yo te regalaría una polo manga larga. Vos me mentirías "qué chiva está" y te la pondrías solo una vez y yo se la terminaría regalando al señor que nos lava los carros.
Comeríamos pavo, les compraríamos regalos a los niños, les mentiríamos con lo de Santa, haciéndoles creer que existe. Nos tomaríamos una botella de vino cada uno en la cena familiar, terminaríamos haciendo el amor desenfrenadamente a las 3 de la madrugada y nos levantaríamos a las 12 del medio día con la cara hinchada de tanto dormir.
Podría hacerte sonreír solo con mirarte a los ojos. Lo sé. Podría mirar con vos cómo se va poniendo el sol el día de Navidad. Podrías estar conmigo ahora. Pero estás con ella y yo estoy sola, oyendo como se ensancha en silencio.
Los Kisses, los Hersey's y todos los demás chocolates que intercambiamos en el tonto juego del amigo secreto, no me los comería sola en mi cuarto viendo tele. Nos los comeríamos juntos y engordaríamos todas esta libras juntos. Bromearíamos con lo de los Kisses, nos daríamos besos, no sentirías vergüenza que te los haya dado, no los esconderías en la gaveta del escritorio. Sería una excusa más.
En Navidad nos daríamos regalos como toda la gente. Vos me darías un perfume. Yo te mentiría "qué rico huele", pero lo odiaría por dulzón. Yo te regalaría una polo manga larga. Vos me mentirías "qué chiva está" y te la pondrías solo una vez y yo se la terminaría regalando al señor que nos lava los carros.
Comeríamos pavo, les compraríamos regalos a los niños, les mentiríamos con lo de Santa, haciéndoles creer que existe. Nos tomaríamos una botella de vino cada uno en la cena familiar, terminaríamos haciendo el amor desenfrenadamente a las 3 de la madrugada y nos levantaríamos a las 12 del medio día con la cara hinchada de tanto dormir.
Podría hacerte sonreír solo con mirarte a los ojos. Lo sé. Podría mirar con vos cómo se va poniendo el sol el día de Navidad. Podrías estar conmigo ahora. Pero estás con ella y yo estoy sola, oyendo como se ensancha en silencio.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Por la primera mirada que intercambiamos.
Por la primera vez que dijiste algo de mis ojos.
Por ese comentario que abrió las puertas, las ventanas y botó los muros.
Por tanta sonrisa y miradas tontas.
Por la excusa del trabajo para estar siempre juntos.
Por tanta broma que no entendí.
Por tantas veces que llegaste a mi cubículo a cantar una canción ridícula y tonta de Nacho Hinojosa.
Por todos esos momentos que nos llevaron a este instante en que estás allí, dormido en mi cama mientras escribo:
¡Salud!
Por la primera vez que dijiste algo de mis ojos.
Por ese comentario que abrió las puertas, las ventanas y botó los muros.
Por tanta sonrisa y miradas tontas.
Por la excusa del trabajo para estar siempre juntos.
Por tanta broma que no entendí.
Por tantas veces que llegaste a mi cubículo a cantar una canción ridícula y tonta de Nacho Hinojosa.
Por todos esos momentos que nos llevaron a este instante en que estás allí, dormido en mi cama mientras escribo:
¡Salud!
viernes, 3 de diciembre de 2010
Preview
La sicóloga, terapista o cómo se llame, me mira todavía cada quince días y en su miradita que trata de ser comprensiva se le nota el "pobrecita" entre ceja y ceja. No hay que haber sacado un título en sicología para leer lo que está pensando. Y la verdad es que me aburre. Y sigo yendo simplemente porque necesito alguien a quien contarle mientras encuentro una amiga medianamente confiable.
El divorcio quedó atrás y no hay que ser un genio para entender lo que está pasando. Que pasé de una dependencia a otra, tal vez digan, tal vez piense alguien si se atreve a cuestionarlo, a pensar, a darse cuenta... Que me gusta que se aparezca en el chat, que me tire sus frases medio cursis, medio atrevidas. Que me gusta que piense que le creo cuando me dice que solo necesita unas horas para demostrarme lo mucho que quiere estar conmigo. Sí, eso. Y sus labios pequeños sonriendo al pasar. Y el olor que deja regado cuando entra en la mañana. Eso. Y cualquier excusa tonta que tiene para llamarme a su oficina y dejar que me acerque más de la cuenta y dejarlo que respire sobre mi hombro mientras escribo en su computadora. Eso. Y los pelitos de su brazo dándole besos de mariposa a los míos. Y esa corriente magnética, química, física o como podamos llamarle. Ese espacio que ya no existe, que no da tregua, que no se puede detener...
Los baños de las oficinas son buenos lugares para hacer un preview de lo mucho que quiero estar con vos, me dijo.
Y nos dimos el preview.
Nada mal para cinco minutos y el teléfono sonando afuera.
El divorcio quedó atrás y no hay que ser un genio para entender lo que está pasando. Que pasé de una dependencia a otra, tal vez digan, tal vez piense alguien si se atreve a cuestionarlo, a pensar, a darse cuenta... Que me gusta que se aparezca en el chat, que me tire sus frases medio cursis, medio atrevidas. Que me gusta que piense que le creo cuando me dice que solo necesita unas horas para demostrarme lo mucho que quiere estar conmigo. Sí, eso. Y sus labios pequeños sonriendo al pasar. Y el olor que deja regado cuando entra en la mañana. Eso. Y cualquier excusa tonta que tiene para llamarme a su oficina y dejar que me acerque más de la cuenta y dejarlo que respire sobre mi hombro mientras escribo en su computadora. Eso. Y los pelitos de su brazo dándole besos de mariposa a los míos. Y esa corriente magnética, química, física o como podamos llamarle. Ese espacio que ya no existe, que no da tregua, que no se puede detener...
Los baños de las oficinas son buenos lugares para hacer un preview de lo mucho que quiero estar con vos, me dijo.
Y nos dimos el preview.
Nada mal para cinco minutos y el teléfono sonando afuera.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Simulacro de vos.
Ese día que finalmente estemos a solas prometo mirarte a los ojos más de treinta segundos, dejando que tratés de adivinar si está listo mi cuerpo para el tuyo. Te voy a mirar así, sin pestañear, escondiendo mi desconcierto. Vos vas a dejar que te mire, supongo, vas a tratar de adivinar, vas a sentir extraño que no te pestañee. Van a pasar los segundos. Entonces me voy a acercar. Me voy a colgar de tu cuello sin que quede entre los dos ni un espacio, sintiendo el olor a madera de tu perfume y te voy a decir "qué rico olés". Vos vas a tener una mano en mi espalda y otra en mi cintura. En silencio, así, sin movernos, vas a apartar mi pelo, apenas con el roce de tus dedos, vas a besar mis hombros despacio, como me lo has prometido. Deteniéndote allí minutos eternos. Tal vez te diga que me estoy muriendo del miedo. Tal vez me sigas repitiendo que te sentís solo, solo par terminar de convencerme de algo que ya no es necesario convencerme.
Entonces me vas a besar
como un roce
como un secreto
como una súplica
como un descubrimiento
como una orden
como un desenfreno
Me vas a besar y obviamente las manos y los cuerpos van a tener urgencias. Obviamente ya no voy a tener tiempo para mirarte treinta segundos, ni vos para decirme que te sentís solo. Obviamente ya no voy a tener miedo, solo ganas. Ganas de vos, tus labios, tus manos, tu piel, tu lengua, tu cuerpo, tus ganas.
Obviamente ese día que por fin estemos a solas.
Ese día que me hablés y probablemente le diga sí a tu propuesta.
Entonces me vas a besar
como un roce
como un secreto
como una súplica
como un descubrimiento
como una orden
como un desenfreno
Me vas a besar y obviamente las manos y los cuerpos van a tener urgencias. Obviamente ya no voy a tener tiempo para mirarte treinta segundos, ni vos para decirme que te sentís solo. Obviamente ya no voy a tener miedo, solo ganas. Ganas de vos, tus labios, tus manos, tu piel, tu lengua, tu cuerpo, tus ganas.
Obviamente ese día que por fin estemos a solas.
Ese día que me hablés y probablemente le diga sí a tu propuesta.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
5:57 am
Las nubes grises empiezan a transformarse lentamente en nube rosadas, establecen su espacio, reclaman su forma. El día empieza sin el más mínimo esbozo de esperanza, todo termina antes de haber empezado. Esperanza es querer, esperar algo. Quiero, he dejado de esperar hace tiempo.
Era demasiado una sonrisa nueva, una mirada furtiva, una caricia sin querer; dos pieles que se prometen. Era demasiado y todo. Era esperanza. Esperar que un beso callara todas nuestras palabras. Esperar que un beso secara todas las lágrimas. Esperar sentirme fuerte cuando me desbarato. Estrenar una nueva vida junto a otro cuerpo, otros supiros, otras manos que descubren.
Era demasiada esperanza tratar de encontrarle sentido a la manera en que me miras, a la forma en que decis mi nombre, o como deslizas tu mano por mi brazo cuando fingís saludarme en la mañana.
Era demasiado todo. Era regresar a sentirme sola por no estar sola.
No quiero. No espero.
Era demasiado una sonrisa nueva, una mirada furtiva, una caricia sin querer; dos pieles que se prometen. Era demasiado y todo. Era esperanza. Esperar que un beso callara todas nuestras palabras. Esperar que un beso secara todas las lágrimas. Esperar sentirme fuerte cuando me desbarato. Estrenar una nueva vida junto a otro cuerpo, otros supiros, otras manos que descubren.
Era demasiada esperanza tratar de encontrarle sentido a la manera en que me miras, a la forma en que decis mi nombre, o como deslizas tu mano por mi brazo cuando fingís saludarme en la mañana.
Era demasiado todo. Era regresar a sentirme sola por no estar sola.
No quiero. No espero.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Todo y nada.
El día es frío y suena de fondo una canción de Alek Syntek. El café humea inútilmente con la promesa de despertarme, no quiero despertar todavía. Todavía no.
Tendría que habérselo advertido, no he vivido mucho, mientras otras jovencitas veintiañeras se dedicaban a aplanar pistas de baile en las discotecas yo me dedicaba a leer y a tratar de entender la vida de otra forma. De verdad; no entiendo de frases que quieren decir otra cosa ni de preguntas que quieren llevar a otras respuestas. Nunca tengo dobles intenciones, nunca pienso en lo que va a pasar dentro de un minuto; soy como un animalito: instintivo, suelto y juguetón... Lo cierto es que me gustó haberme encontrado con su sonrisa en medio de la gente.. Me gusto haberlo encontrado después en medio de la multitud y su falta total de pericia para el baile que mas bien era la excusa perfecta para buscar un trago y decir todas esas palabras que inventamos.
-Las palabras que inventamos a veces solo son gritos sobre las otras palabras que queremos ocultar-
La noche, la brisa suave, el vino, el whisky, la música de fondo, el suelo helado, su camisa blanca, mis pies descalzos; solo eso era suficiente. Se siente rico sentir otra vez esa cosquilla en la pansa mientras uno se mira en otros ojos y sonríe como tonta a otra sonrisa.
El primer beso fue como robado, como quien lleva prisa. Trató de explicarlo diciendo que se oía venir gente -me sacó de la fiesta con la excusa de un cigarro-. Me besó el cuello y yo solo podía pensar en su olor a bosque, a madera recién cortada. Su olor nuevo y diferente. Nos besamos otra vez sentados en unas gradas con un gran cielo lleno de estrellas encima. Sí, yo miraba la estrellas. Sentía, después de 15 años, otros labios, otra textura, otra lengua moviéndose indiscreta. Trató de empujarme hacia el suelo, pero no quise. ¿Qué íbamos a hacer en ese suelo en medio de una fiesta? Obviamente quería otra cosa, dos veces me preguntó si quería que me llevara a la casa... Dos veces le contesté que andaba mi carro.
Si me lo hubiera preguntado directo, tal vez me hubiera ido con él. Me gusta demasiado y estrenar por fin así mi nueva soltería hubiera sido apropiado.
Después se nos fue el tiempo en palabras. El tratando de explicar lo que nos estaba pasando. Tratando de justificar, tal vez, por qué, a pesar de su matrimonio. estábamos allí. Le dije que no tenía que explicarme nada. Que no le estaba pidiendo nada. Puede ser que eso haya estado bien. De no haber sido así probablemente ahora seria otra la historia que estaría contando.
Nada más, afuera sigue haciendo frío.
Tendría que habérselo advertido, no he vivido mucho, mientras otras jovencitas veintiañeras se dedicaban a aplanar pistas de baile en las discotecas yo me dedicaba a leer y a tratar de entender la vida de otra forma. De verdad; no entiendo de frases que quieren decir otra cosa ni de preguntas que quieren llevar a otras respuestas. Nunca tengo dobles intenciones, nunca pienso en lo que va a pasar dentro de un minuto; soy como un animalito: instintivo, suelto y juguetón... Lo cierto es que me gustó haberme encontrado con su sonrisa en medio de la gente.. Me gusto haberlo encontrado después en medio de la multitud y su falta total de pericia para el baile que mas bien era la excusa perfecta para buscar un trago y decir todas esas palabras que inventamos.
-Las palabras que inventamos a veces solo son gritos sobre las otras palabras que queremos ocultar-
La noche, la brisa suave, el vino, el whisky, la música de fondo, el suelo helado, su camisa blanca, mis pies descalzos; solo eso era suficiente. Se siente rico sentir otra vez esa cosquilla en la pansa mientras uno se mira en otros ojos y sonríe como tonta a otra sonrisa.
El primer beso fue como robado, como quien lleva prisa. Trató de explicarlo diciendo que se oía venir gente -me sacó de la fiesta con la excusa de un cigarro-. Me besó el cuello y yo solo podía pensar en su olor a bosque, a madera recién cortada. Su olor nuevo y diferente. Nos besamos otra vez sentados en unas gradas con un gran cielo lleno de estrellas encima. Sí, yo miraba la estrellas. Sentía, después de 15 años, otros labios, otra textura, otra lengua moviéndose indiscreta. Trató de empujarme hacia el suelo, pero no quise. ¿Qué íbamos a hacer en ese suelo en medio de una fiesta? Obviamente quería otra cosa, dos veces me preguntó si quería que me llevara a la casa... Dos veces le contesté que andaba mi carro.
Si me lo hubiera preguntado directo, tal vez me hubiera ido con él. Me gusta demasiado y estrenar por fin así mi nueva soltería hubiera sido apropiado.
Después se nos fue el tiempo en palabras. El tratando de explicar lo que nos estaba pasando. Tratando de justificar, tal vez, por qué, a pesar de su matrimonio. estábamos allí. Le dije que no tenía que explicarme nada. Que no le estaba pidiendo nada. Puede ser que eso haya estado bien. De no haber sido así probablemente ahora seria otra la historia que estaría contando.
Nada más, afuera sigue haciendo frío.
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