jueves, 3 de octubre de 2013

Y cada esquina de tu cuerpo toma forma en la canción que después de tantos meses sigue sonando en mi memoria.

lunes, 23 de septiembre de 2013


Porque la mañana viene y está llena de todas las palabras que han ido cayendo en el silencio de luces a medias y sábanas rojas. Porque la oscuridad es y tus manos también, y todas las salibas derramadas, las miradas que se cruzan y no quieren, las manos que se recorren, las pieles que se descubren cada vez y más, más cerca una de la otra. Porque la neblina se levanta y no hay canción en la que no estés, palabra en la que no estés, sonrisa en la que no estés, porque te reís y me dan ganas de ser cascada, porque te metés en cada rincón imaginado, porque detrás de las puertas somos otros, de otras historias, cuerpos y deseos, porque detrás de las puertas soy yo, yo misma, con las ganas de reírme porque no existe más que esto, más que tus manos y tu cuerpo y tu lengua y tu boca con ganas de convertirme en agua que escapa a donde quiera... Porque te miré y me miraste, porque el sol salió y nos quedamos sin palabras, porque el mar sonó lejos y cerca, porque descubrimos el sabor de nuestros labios...

Por eso estoy aquí y la mañana no amanece.

Por eso estás en cada letra y palabra.

viernes, 24 de mayo de 2013


te metés entre mis sueños y las ideas que pienso. entre el día la noche y mis fantasias. entre el trabajo, el libro que leo y todas sus letras y palabras. te metés en la luna llena y  su color adivinado, entre el silencio de la noche y su color estrellado, entre el nocturno de Chopin y la punta de mis dedos. te metés en esto que escribo sin pedirlo ni pensarlo y en la mirada a la pared en blanco y al vacío. en el café que me tomo a horas y deshoras, en la cerveza y su espuma que sube, te metés entre las sábanas y todas las historias que quiero escribir en tu espalda, te metés en mis suspiros, en el color rojo de mis labios, en cada movimiento de una consonante en mi lengua, te metes en cada poro de mi piel, en mis ojos y mis manos y mi pelo y mis brazos y entre mis piernas. te metes en mis recuerdos, los recuerdos más felices. 

viernes, 3 de mayo de 2013

El día que amaneció.

Noche.
Cielo.
Luciérnagas transtornadas.
Luces.
Silencio.
Miradas que se clavan.
Sonrisas.
Pestañas.
Palabras que no acaban.
Digo.
Decís.
Carcajadas en cascada.
Cuerpos.
Pieles.
Fantasías desatadas.
Bocas.
Lenguas.
Salivas derramadas.
Humedad.
Misterio.

Luz.
Mar.
Océano.

Una historia nunca terminada.


martes, 2 de abril de 2013

De una manera u otra.

Vos y yo tomando un café en algún lugar de esos que por tu ciudad deben abundar. Imaginátelo. Vos pedirías un Mocca. Yo, un Americano. Vos harías broma de eso. Estoy segura. Yo no pararía de verte a los ojos tratando de adivinar al tipo que conocí sin querer por una foto que se parecía a la mía. No voy a saber qué decir y de seguro vos tampoco. Todos los temas infinitos que compartimos van a parecer dormidos, escondidos o perdidos.

Yo voy a hacer una broma de eso, pero en el fondo voy a querer salir corriendo, porque a esas alturas me voy a dar cuenta de que la química es más fuerte en persona y voy a recordar todas las frases que hasta entonces nos hemos dicho y no sé si podría ser menos cálida o vos podrías contenerte.

Obviamente después de un viaje como ese, salir corriendo sería lo menos apropiado y voy a tener que sonreír y pestañearte un poco y vos vas a reírte con esa risa que ya conocemos, como cascada.

No sé a dónde va ir a parar esto, seguro no tan lejos como cinco mil kilómetros o más. Lo cierto es que paso de una dependencia a otra, esperando tus palabras como un hechizo.

sábado, 30 de marzo de 2013

Ese no es el hombre de tu vida

Deberías saber que el hombre de tu vida no existe. Ese, al que vas a ver con ojos de gata y con ganas de que se meta en tu cama, no es el hombre de tu vida. Tal vez te termines casando con él y vivas muchos años pensando que sí, que sí es, y se van a dar regalos para los aniversarios, Navidad y todos los cumpleaños y van a caminar agarrados de la mano, la gente los va a ver pasar y dirán -allí van el hombre y la mujer de sus vidas- pero en el fondo los dos sabrán que no, que tal vez hay otro y sin querer un día te encontres al otro en una esquina, tal vez ni se miren, ni se volteen a ver, pero en ese infinito instante te lo vas a cruzar, ni lo vas a saber y vas a seguir tu vida como si nada. Creyendo que el que va a la par tuya es.

El hombre de tu vida.

domingo, 21 de octubre de 2012

Querido Dr. Jekkil:

Si no hubiéramos confundido las cosas y revuelto esto con lo otro, usté hubiera podido ser lo más parecido a un mejor amigo.

Odio admitirlo. Usté me hace falta.

Mrs. Hyde

viernes, 19 de octubre de 2012

Confesión de miércoles

(En algún miércoles de agosto 2012) 

Debo admitir que me costó un montón confiar en vos. Ya lo sabés, lo dije alguna vez. Una de esa veces de palabras que no debería haber dicho. Me duele gastar palabras así. Me duele desperdiciar mis emociones así. En fin, me costó confiar. Eso, porque he confiado demasiado antes, yo así soy, transparente y directa, no puedo ser de otro modo. No pienso. No medito. Solo hago, hago lo que el estadio más primitivo de mi cerebro me dice, en alguna parte. Después me arrepiento, después cuando lo pienso. Pero así soy. Y de alguna manera me costó confiar, pero vos sos bien persuasivo con ese tu modito simpático y divertido y ese misterio lejano que tenés al fondo. Sí que sos persuasivo. Y me llevaste, sin querer o queriendo, a dónde querías, a jugar ese tu jueguito que sigo sin entender. Todos los días me despierto y pienso en que yo no soy así, después en lo rico que sería que todo fuera cierto. En lo interesante y divertido que sería estar juntos al menos una vez en la vida y cumplir todos tus deseos y los míos y los que, de seguro, podrían surgir en el camino.

¿Sería rico, verdad?

Pero no, y vos seguís jugando. Como si tuviéramos quince años y todo el tiempo del mundo. Me gustás, me gustas demasiado y lo sabés -esa no era la confesión-, pero no sé cuánto tiempo pueda seguir jugando sin que mis emociones salgan perjudicadas. Ya te dije: soy transparente, esto es lo que soy, no hay nada diferente adentro ni detrás. Lástima que nunca pueda obtener lo mismo a cambio.

Y entonces la confesión vendría siendo esta:

ya va siendo hora de decirte adiós.

No es una petición, dice.

Es un castigo.

Y lo acepto. 


jueves, 24 de mayo de 2012

Capítulo 31

Si de verdad vinieras, vinieras algún día, no te dejaría salir nunca. Nos encerraríamos cuatro, ocho, diez horas y haríamos el amor cinco, diez, quince veces. Llegaría despacio con besos suaves, pausados, medidos; sintiendo las respiraciones... Te robaría el aliento. Después te buscaría la lengua, después te mordería los labios, a vos te daría por olerme cada rincón, yo, repetiría secretos impronunciables detrás de tus orejas.

Escribiríamos una novela de treinta capítulos en nuestros cuerpos, con letras pequeñas, saliva, puntos, comas, tantos signos de admiración como fueran posibles, muchos puntos suspensivos por aquí y por allá y comillas y todos los signos que quisieras... Con sus pausas, emociones, delirios y significados.

Luego escribiría un post como este, porque te amenazaría con hacerlo. Te diría que iba a poner tu nombre y vos me dirías "dale".

Y lo escribiría pensando en las comas y los puntos, las diéresis y todo eso. Lo escribiría pensando ya en el capítulo 31.